Tras nuestra breve visita a Carmarthen, seguimos nuestro camino hacia Pembroke. Por delante una hora y media más de camino en tren, atravesando localidades como Whitland, Kilgetty o Tenby.

La primera sospecha de adonde nos dirigíamos nos vino cuando en la parada de estación de Tenby, el tren, que iba casi lleno, se vació. Y cuando digo vacío… es vacío. Nos quedamos absolutamente sólos en todo el tren, que por cierto, consta de sólo dos vagones antiguos. Nos miramos sorprendidos, pero continuamos firmes hacia el final de la línea que eran las localidades de Pembroke y de Pembroke Dock. En la estación de Pembroke, la primera de ellas, se nos acercó el revisor extrañado de que llegáramos hasta el Muelle, pero lo que habiamos leído sobre ese lugar era que resultaba pintoresco, y que era donde se tomaban los ferrys para recorrer la bahía y la zona costera de Pembrokeshire. Craso error.

Muelle de Pembroke

Muelle de Pembroke

Al llegar a la estación chiquítisima de Pembroke Dock, estaba literalmente desierta. Salimos de ella y nos introdujimos en las calles del pueblo. Un pueblo sin nada que ver, de casas normales y casi rurales, con algún que otro edificio, y alguna que otra tienda de alimentación. Evidentemente, allí no había ni un turista. Seguimos buscando el muelle, y cuando lo encontramos ese encanto que habíamos leído, no estaba por ningún lado. Es Pembroke un pueblo sin encanto ninguno, sin preparación ninguna para los turistas y hecho sólo para sus vecinos. Rápidamente dimos la vuelta, volvimos a cruzar el pueblo y nos dirigimos a la estación con la esperanza de poder pillar un tren que nos devolviera a la civilización.

Gracias a Dios, allí estaba el mismo revisor que apenas media hora antes nos había preguntado extrañado. Cuando nos vio se sonrió, como diciendo “ya os lo advertí”, y con la cabeza gacha, iniciamos nuestro viaje de vuelta hasta el punto que claramente era el más turístico de la zona, y que tras pregutnar esta vez sí, al revisor, nos recomendó: Tenby.

Tenby se encuentra a aproximadamente 40 minutos de Pembroke, y por suerte, aquel sitio, sí, nos salvó la tarde. Resultó ser muy turístico y absolutamente encantador. Tanto, que ganas me entraron de pasar la noche allí…