Castillo Flint: un testigo de la lucha de independencia de Gales
Eclipsado por sus hermanas más grandes y celebradas del oeste, el Castillo Flint se encuentra en el umbral del este de Gales. La usurpación de la ciudad industrializada y los arenosos pantanos de Dee Estuary, le dan una imagen de desolación y soledad; recordándonos el contraste rígido entre nuestro mundo moderno y el de la Edad Media. Raramente reconocido por su única contribución, esta maravillosa estructura aguarda su descubrimiento y su cuidadosa exploración.
Hay mucho que ver en el Castillo Flint, si mira de cerca, la vista a través del estuario, nos llevará a establecer contacto con Inglaterra; los restos, cubiertos en piedra, se pueden seguir a lo largo del camino antes de llegar al castillo y con un poco de imaginación, puede ser fácilmente reconstruido en su mente. Mientras que el Castillo Flint se encuentra bajo el cuidado de CADW (Monumentos Históricos Galeses), se encuentra abierto para el público, lo cual no sólo lo hace apto para las visitas en cualquier momento, sino también vulnerable al vandalismo. El Castillo Flint necesita de nuestra atención. Es una obra maestra con arquitectura muy ingeniosa que le da méritos al ingeniero del Rey Eduardo, James de St. George y merece la atención que tienen otros castillos como: Caernarfon, Conwy, Harlech y Meaumaris, los “Cuatro Grandes” del noroeste.

Los galeses nunca se establecieron por la dominación por parte de sus vecinos ingleses. La historia de Gales luego de la conquista normanda fue marcada por una serie de rebeliones contra los opresivos. Durante el siglo XIII, dos príncipes de Gales en particular, Llywelyn ab lorwertgh (El Grande) y Llywelyn ap Gruffydd (El último), fueron a recuperar el control de su tierra, la cual había sido conquistada por los reyes ingleses, Enrique III y su hijo, Edurdo I. A pesar de que el Rey Enrique lo reconoció a finales de 1260 como “Príncipe de Gales”, Llywelyn “El último” era un hombre agitado y cauteloso. En 1272, Edward ascendió y Llywelyn, desafió al protocolo de la corte rehusándose a jurar lealtad al nuevo rey. Para 1277, el Rey Edward había alcanzado sus límites de paciencia y con la finalidad de amenazar a Gales, inició lo que probablemente fue el periodo más grande de construcción de castillos en Gran Bretaña.
Eduardo I eligió las locaciones con mucho cuidado, asegurándose que tengan acceso tanto al mar como a la tierra. Se cree que el nombre de “Flint” deriva de la naturaleza rocosa del área. No sólo se trabajó en construir castillos, sino también un nuevo pueblo fue edificado. La construcción del pueblo también fortificó al rey. Contaba con útiles centros administrativos desde los cuales el rey podía controlar toda la región.
A pesar de que ahora se encuentra en ruinas, el castillo aún tiene la apariencia de los tiempos de Eduardo. Si se aproxima al castillo desde la parte suroeste del estacionamiento, asegúrese de tomarse un tiempo para explorar el área. Para entrar al castillo, tiene que cruzar por un puente de madera, que reemplaza al antiguo puente levadizo.

El edificio más impresionante del Castillo Flint, y la contribución más importante, es la formidable gran reserva, separada del resto del castillo por su propia zanja (ahora seca) y una pared de piedra. La gran reserva se encontraba muy bien defendida, rodeada por una profunda zanja. Las piedras se encontraban adornadas con piedras muy suaves y gruesas, sobretodo en la base. A pesar de las intenciones iniciales de Eduardo, el Castillo Flint no se terminó sino hasta 1284.
Luego de mucho tiempo, la vida en el Castillo Flint permaneció tranquila, con algunas excepciones. La última acción significante en este castillo fue durante la guerra Civil inglesa, en 1640. Como se mencionó anteriormente, en el siglo XVIII, se tomó una parte del castillo para convertirlo en una cárcel hasta 1960. En 1919, el castillo fue puesto bajo el cuidado de la Oficina de Trabajos, que luego se convirtió en CADW: Monumentos Históricos de Gales.

El Castillo Flint es un inusual e interesante lugar y vale la pena desviarse de la ruta común de castillos del norte de Gales. Su estatus es aun precario, corre el riesgo de ser atacado por vándalos, sufrir daños por la lluvia, el frío, etc. El Castillo Flint es un punto vital de la lucha de Gales por la independencia que uno no se puede perder.
Artículos relacionados








Últimos comentarios