Aquella mañana fresca nos levantamos muy temprano. Con el silencio del despertar del dÃa dirigimos nuestros pasos hacia Cardiff Bay, la conocida bahÃa de la capital galesa. HacÃa unos minutos que los primeros rayos de sol habÃan aparecido, pero aún no tenÃan la fuerza suficiente como para calentarnos, asà que apresuramos el paso por Bute Street, la calle que lleva directamente hasta la zona más costera de Cardiff.

Es uno de los lugares de ocio de la ciudad; de los más animados y ambientados en la noche galesa, pero también ofrece uno de los mejores y más refrescantes paseos mañaneros. Es un placer dirigir los pasos sin un destino concreto, observando como paulatinamente se van abriendo las tiendas y cafeterÃas del lugar.
En una de ellas nos tomamos un delicioso chocolate caliente para entonar el cuerpo mientras tranquilamente dejábamos perder nuestra mirada en la lÃnea costera, en sus calas, en su puerto, en su mar, en los reflejos del dÃa.

Paseamos nuestra mirada a todo nuestro alrededor. A nuestra izquierda el Wales Millenium Centre y el Senado, asà como su llamativa iglesia en piedra roja junto a la amplia plaza Roald Dahl. Al fondo, siguiendo el paseo por la caleta, la iglesia noruega, clásica del norte de Europa, en blanco con el tejado negro. A nuestra derecha la parada de lo que ellos llaman WaterBus que hace recorridos por la bahÃa de Cardiff, el Mermaid Quay, lugar exclusivamente dedciado a tiendas, bares y restaurantes, y, sobre todo, el Techniquest, una de las visitas que no debéis perderos en Cardiff, especialmente si váis con niños.
A nuestra espalda, bajando por la Bute Street nos habÃamos dejado varios museos y galerÃas. Bien pensado, sólo Cardiff Bay ya se merece pasar el dÃa allÃ, y simplemente, disfrutar de todos sus rincones de ocio, o simplemente, paseando y dejándose llevar por la brisa marina.
